EL EFECTO SMITH

Ponerle nombres a las cosas es una perversión muy humana, algo que llevamos en los genes o en la sangre, eso ya según cada uno. Seguramente los hombres de las cavernas empezaron por bautizar tigres, dinosaurios, ríos y montañas y esto se nos ha quedado empotrado entre el córtex y la amígdala, o por ahí. O quizá fueron Adán y Eva al salir del Paraíso los que, sintiéndose sabios por haber zampado una manzana y ante un mundo nuevo, empezaron esta fiebre que, al igual que la música con Bach, llegó a su cima con Linneo. Así vemos que las niñas ponen inmediatamente nombres a las muñecas, los niños a su polla y los adultos bautizamos cada tontería con la que nos tropezamos: plantas, cometas, ecuaciones y literaturas. Hay que ponerle nombre a todo, rápidamente.

El furor de bautizar tiene su causa en que los nombres son extremadamente útiles porque apuntalan prejuicios y ayudan a vivir sin pensar, algo tan deseable que nos pasamos la vida estrujándonos el cerebro para conseguirlo. De izquierdas, de derechas, de ciencias, de letras, alemán, murciano. Los nombres son un descanso, una siesta, un sofá con su tele y su mando a distancia.

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AMARILLO INDIO

Amarilloindio exposición en el COAG de A Coruña.

Para ir documentado busqué en internet quien es Julio César Pérez y el perfil de Linkedin que encontré dice que es el que lanza los misiles balísticos en los USA, cosa que no me encajaba. Llamé a un par de contactos, hice que se movieran y se informaran. Ejercí de periodista y al final me soplaron que se trataba de un arquitecto joven, un coruñés con inquietudes y espíritu artístico metido en mil proyectos. Mi contacto más fiable me dijo que le había dado clases en la Escuela de Arquitectura. Perfectamente informado y con los deberes hechos me presenté y excepto lo de joven, todo falso. Es catalán y pintor y vive en Palma. Un pleno. Como es un tipo encantador supo perdonarme.
Si las bodas reales son a las 12 y los toros a las cinco, las exposiciones son a las ocho. Y a esa hora abrieron la puerta, canónicamente. Eso fue lo único canónico, porque los dibujillos de amarilloindio se escapan bastante de lo que se suele ver. Read More

MADERA DE HEROE

Tengo madera de héroe y vivo con el temor de verme en la necesidad de demostrarlo. Algunos pensarán que cómo es posible que diga esto un tipo que se queja cuando una mujer se empeña en quitarle un punto negro, un tipejo que necesita media hora en el baño para despegarse un esparadrapo con agua caliente. Lo cierto es que una cosa nada tiene que ver con la otra. Cioran, que elevaba un detalle al rango de categoría sin despeinarse, explica que en polaco no hay dos palabras para distinguir al valiente del temerario. Todos son valientes o todos son temerarios, según lo queramos ver. Yo de polaco lo único que sé, porque me lo explicó personalmente una polaca, es que curva, así como suena, es puta, pero me fío de Ciorán y sus lecturas insomnes. Si un pueblo tan civilizado como el polaco, lleno de pianistas, violinistas y actores, y bregado en tantas guerras, invasiones y retiradas, no tiene claro el límite entre una cosa y otra qué vamos a pretender saber nosotros. Esto quiere decir que todos, polacos incluidos, andamos un poco despistados con lo del valor, el dolor y los héroes.

Así me encuentro yo, con las aparentemente incompatibles certezas de tener madera de héroe, temer al dolor más que a la muerte, y al dentista más que a los dos juntos. Conviven al tiempo en mi alma, que es un alma normal, de andar por casa. Cohabitan, que dirían los franceses, que la gozan con los matices. Por si no se han fijado quiero hacerles notar que los héroes somos de natural taciturnos y algo huidizos, como que sin saberlo, pero intuyéndolo, andamos evitando la necesidad de demostrarlo. Somos tipos normalillos hasta que nos toca ser héroes. Y es que ya Schopenhauer dejó dicho que el valor es una virtud de subteniente, dejando claro que es un carisma del que se adornan los mediocres para intentar brillar y medrar. Y no puedo más que darle un poco la razón, porque hacer demostraciones de valía es un poco de pobres. Y los héroes lo evitamos casi por cualquier medio, sabiéndonos vulnerables.

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FELIZ NAVIDAD

Feliz Navidad a todos con independencia de su sexo, género, raza, edad, religión, credo o creencias, ideología, nacionalidad, vecindad civil y residencia. Incluyo expresamente a los confusos respecto de su identidad sexual, a los gays y lesbianas, a los que padecen o disfrutan estados intersexuales y transgénero, a los parafílicos, fetichistas, asexuados y célibes voluntarios o involuntarios. A todos los negros de todos los continentes, a los orientales de todas las variedades, caucásicos y amerindios; a todos los grados de mestizajes y fusiones y a los lujuriosos que los propician. A todos los cristianos, sean católicos o protestantes en sus infinitas variedades, a los evangelistas, mormones y sectas derivadas; a musulmanes sunníes, chiíes, sufíes y otras corrientes menores; a judíos ortodoxos, moderados y descreídos; hinduístas, budistas, sintoistas y animistas; a todas las creencias y religiones menores incluso las delirantes, con un especial recuerdo a los que esperan la salvación escapando en naves extraterrestres y a los pastafaris. A los apostatas, a los conversos y descreídos de cualquiera de esas religiones. A los confusos, a los agnósticos, ateos y los que confunden los conceptos. A los que rezan a dios y a los que se cagan en él. A los ancianos que han pasado los límites de lo razonable, a la tercera edad en pleno, a los jubilados que miran las obras o los trenes, a los prejubilados que coleccionan sellos y los DVD de los dominicales, a los de mediana edad canosos o teñidos, a los de la crisis de los 50, de los 40 y de los 30, a los veintegenarios, a los adolescentes, teenagers, niños y bebés, a los concebidos y no nacidos y a los óvulos fecundados y no implantados. A los anarquistas, a los liberales, socialdemócratas, a los de derecha, izquierda, comunistas variados incluídos norcoreanos recalcitrantes, a descreídos, revolucionarios, conservadores, populistas y a los bunga-bunga. A los jóvenes inmaduros y los ancianos prematuros de las juventudes de todos esos partidos. A los solteros, casados, separados, divorciados, arrejuntados, viudos, poliamorosos, fieles e infieles. A los de todas las naciones, incluidos andorranos, finlandeses y abjasios, a los emigrantes regulares, irregulares e infiltrados, a los refugiados, a los apátridas, asilados, perseguidos y turistas con o sin cámara. A los de las ciudades, aldeas y pueblos, con un recuerdo especial para los del mío, los de Cabra y los de Calatayud. A los continentales, peninsulares e insulares. A los nacionalistas, a los internacionalistas, europeistas, iberistas, americanistas, a los de la doctrina Monroe, a los que propugnan la reunificación de China y a los taiwaneses que se resisten; a los independentistas de todos los terruños, a los pacifistas y revolucionarios. A los cultos, a los que lo aparentan, a los no instruidos y a las castas dirigentes, a las castas wannabe, a los sacerdotes y sus arreglos, a los animalistas y a los vegetarianos, toristas, toreristas y taurinos. A los que pagan impuestos, a los que viven del presupuesto, a los defraudadores y si hay alguien que no lo es, pues también a ese. A los buenos, a los malos, a los indecisos, a los que dudan, a los que unas veces si y otras no, a los inocentes y a los culpables de palabra, obra y omisión. A las ovejas descarriadas, a las negras y a las contentas en su rebaño. A los mentirosos, a los piadosos, a los que juran por Dios y los que prometen por su honor, a los perjuros y los que caiga quien caiga. A los solitarios, anacoretas, misántropos, misóginos, andróginos, modernos, solitarios, insatisfechos y aburridos. A los sentimentales, a los insensibles, a los autistas y los maníacos, a los depresivos y los tristes por pose. A los que parecen felices y a los que lo son, a los que no, y a los que nunca lo lograrán. A los científicos y los poetas, a los músicos y los sordos. A los de Pepsi y los de Cocacola, a los de Colacao y Nesquick, a los del Barça y del Real, a los de Adidas y Nike, a los de Mac y Pc, a los de Canon y Nikon.

Feliz Navidad a todos, que nos hace falta. Porque la vida es una lavadora que nos va comiendo los calcetines y todos acabamos con la misma cara de tonto perplejo.

PS: Por estrictos motivos estilísticos y a fin de no hacer más confuso un texto que ya de por si lo es mucho, se ha optado por una redacción políticamente incorrecta y propia de la caverna heteropatriarcal del siglo pasado. Se ruega por ello que los sustantivos en masculino se lean mentalmente también en femenino y, en el mismo modo, si no es demasiado esfuerzo, se les adjudique el artículo y el adjetivo, si en la frase los hubiere, en adecuada concordancia en género y en número. Igualmente, donde en el último párrafo dice calcetín entiéndase que comprende a las medias pero, por un insalvable choque con la realidad, lamentablemente no a los panties.

BOTOX PARA EL ESPIRITU

Todos sabemos que la filosofía es una excrecencia del espíritu apático. Una enfermedad leve, un malestar difuso, la secreción de un alma herida o saciada. Como la perla o el ámbar. Pero antes de saberlo, ya lo sentimos. A edad adolescente, cuando el cuerpo bulle y el cuero que nos cubre está aún nuevo, brillante y sensible, nos hablan de la tierra, el aire, el agua y el fuego, de cómo todo fluye, de cavernas y sombras, de sustancias y formas. En esos instantes el cuerpo pide marcha y vida y nos inundan de decadencias y dudas. De disminuciones del espíritu en forma de limitaciones, adecuadamente ordenadas. Ahí empieza nuestro declive.

Adán y Eva, heridos de muerte por el aburrimiento sin sobresaltos del Paraíso buscaron el conocimiento comiendo del árbol de la sabiduría. Ésa, la falta de ilusión, es el origen de la búsqueda del sentido. Eso sí, nada más ser expulsados, y supuestamente en posesión de la sabiduría, empezaron las desgracias y la diversión. Nada más salir “Adán se unió a Eva” y concibieron a Caín. El primer polvo. Antes estaban desnudos pero no sentían vergüenza. Aquí la duda. Es el sexo es la conclusión a la que llegaron al adquirir la sabiduría o un intento de olvidarla. Más me inclinaba por lo segundo, pero. Read More

EL EXPERIMENTO TWITTER

Hace tiempo que Twitter, ese submundo a la vista de todos, me recuerda a una novela de Frank Herbert, el mismo que escribió la saga de Dune, ese engendro. El libro en cuestión se llama “El experimento Dosadi” y me parece igual de malo. Lo que me gustó en su día es el concepto del “experimento” alrededor del cual gira la historia.
Unos pocos humanos mezclados con algunos extraterrestres son confinados en un planeta inhabitable, y aún letal, en el 99,99% de su superficie. Viven hacinados durante siglos en una pequeñísima zona, un valle, sujetos a inimaginables restricciones que provocan continuos conflictos entre ellos. Desconocen además que forman parte de un experimento. Esa guerra interminable de todos contra todos, hacinados y peleando por cada migaja de cada uno de los escasos recursos, con el transcurso del tiempo, los lleva al más absoluto refinamiento en la maldad. Ese refinamiento desplaza el eje de la violencia social desde la fuerza -que sí siguen usando- a la inteligencia. Read More

MENOS ROLES, MAS DIFERENCIAS

Llego a esto vía hbdchick.

“Empirically, sex differences in most psychological traits—in personality, sexuality, attitudes, emotions, behaviors, and cognitive abilities—are conspicuously larger in cultures with more egalitarian sex role socialization and greater sociopolitical gender equity. Even sex differences in many physical traits such as height, obesity, and blood pressure are larger in cultures with more egalitarian sex role socialization and greater sociopolitical gender equity.”

Sólo algunos tontos niegan, y seguirán negando, que hay enormes diferencias entre hombres y mujeres. La teoría más extendida dice que no son esenciales y las achaca a la educación en general, a las sociedades que imponen roles. La solución propuesta es eliminarlos, acabar con el trato diferente en la educación y en la sociedad y hacerlas desaparecer, disolver esos molestos moldes en los que nos encasillan. Moldes que supuestamente encorsetan a hombres y mujeres, pero especialmente a ellas, impidiéndoles tener sus propias aspiraciones e intereses y ser como de verdad somos: todos iguales. Read More

QUÉ HACEMOS

Poner adjetivos a Dios y a las mujeres. A eso se reduce todo. Tanto que están casi agotados, casi gastados, marchitos por el tiempo y vacíos de sentido. Dios está muerto o quizá siempre lo estuvo y pronto también las mujeres. Quedará averiguar si se acabaron por el agostamiento del epíteto o éste se mustió, lento pero inexorable, al desaparecer las mujeres.
Qué coñazo, 20 siglos hablando de Dios. Exagerando carismas, atributos y naturalezas. Regueros de adjetivos inflados en incomprensibles frases laudatorias impresas en papel de fumar. Toneladas de papel tatuado en letra gótica con los rastros de un lenguaje exacerbado de alabanzas fruto de una soberbia disfrazada de humildad. A ellas contestaban soberbios y enojados, con los mismos kilómetros de palabras, las innumerables hordas de herejes y blasfemos, los descreídos a tiempo completo de verbo ardiente de fuego eterno.
Esa misma dilatación del lenguaje, esa exageración bárbara en busca de los límites, servía, tabla de salvación, a los distraídos, los libertinos y los viciosos ocasionales, de cuchillo y orquesta, de instrumento para hablar de y a las mujeres. Coño! Vivimos 20 siglos de adjetivos de adulación y elogio y esos mismos 20 siglos de insulto y desdén, con ese mismo lenguaje ya estirado y dilatado. Un lenguaje que sólo tuvimos que adaptar a unas curvas nuevas, a unos pliegues más armónicos y humanos.
Ahora, que falta Dios y a las mujeres, en proceso de extinción, no se les puede hablar con la hipérbole y la exageración, qué hacemos con todo lo que inventamos, jugando a profetas, héroes y amantes de papel? Qué hacemos con esas frases ampulosas que prometen infinitos, bajan estrellas, alaban labios y navegan lagos inventados en pupilas azules?
Yo, un café. Solo.

ESA VERTIGINOSA TENTACIÓN

Vivo con el temor de ser un héroe. Últimamente esa idea no me deja dormir y me asaltan imágenes en las que salvo gatos, ancianos y miembros y miembras de minorías desfavorecidas. La cosa empezó hará ya un año largo, esperando en un semáforo. Esas pequeñas paradas que tiene la vida, si no te abstraes sacándote mocos, son extremadamente fecundas en experiencias y encuentros. Ese día, a dos o tres pasos, en aquella acera atestada, un tipo se desplomó de pronto. Fue una caída inesperada y rotunda. Tan cinematográfica que instintivamente agaché la cabeza y miré a mi alrededor, buscando una cámara oculta o un francotirador. Son esos actos reflejos de quienes hemos hecho seis meses de mili en oficinas, rellenando papeles y soñando con escaparnos al cine. No había cámara oculta ni francotirador, al tipo sólo le había dado un colapso. Read More

CIRYL & JEP

Al ver “La gran belleza” y conocer a su personaje Jep Gambardella recordé de inmediato a Cyril Connolly, un inglés de clase media acomodada nacido con el siglo XX y educado en Eton, el más elitista colegio inglés. Allí fue compañero de Orwell, a quien dejaba en segundo lugar en los premios de literatura. Terminó sus estudios en Oxford, en el Balliol College, donde fue amigo de Evelyn Vaugh y de esa pandilla de snobs que éste retrató luego en Retorno a Brideshead. Acabada su formación Connolly era la puñetera promesa de las letras inglesas, el próximo gran novelista, el próximo gran poeta, el próximo gran lo que se propusiera. Inteligente, culto, lector voraz y exagerado, con un estilo reconocible, vigoroso y fluido, con las amistades propicias en los ámbitos correctos.

Pero Cyril era un diletante, tan vago como competente, tan tímido como talentoso, con tanto sentido del ridículo como capacidad crítica. Así que acabó dedicado a la crítica literaria por necesidad económica y temor a enfrentar sus muchos proyectos de obra maestra. Sus reseñas gustaban incluso a los autores malparados y eran alabadas como ejemplo de lectura inteligente. Escribió una novela, “The Rock Pool”, 1936, que era divertida pero que no satisfizo a quien dejó escrito “Cuantos más libros leemos, antes nos damos cuenta de que la verdadera misión de un escritor es crear una obra maestra, y que ninguna otra tarea tiene la menor importancia.” Read More