NADA DE NADA

La nada posiblemente no tenga ningún interés, lo cual no sería para nada sorprendente, aunque resulta llamativo cuántas vueltas le damos a cosas sin importancia. Oscar Wilde dejó constancia de la tristeza que le provocaba la creciente dificultad de encontrar información verdaderamente inútil, así que seguramente sus lecturas debían de limitarse a libros de cocina y bricolaje. Pienso que hoy, con Internet, se quejaría de lo contrario, aunque también puede ser que se pasase el día reenviando por Whatsapp fotos de gatitos y pollas. Es lo que tiene imaginar, que todo se presenta como posible y te acaba entrando el vértigo de elegir. Hoy, para regocijo de Wilde, la mayoría nos dedicamos a la producción de cosas e ideas anodinas, afirmación que dejo caer pero sin señalar a nadie con el dedo, aparte del tipo del espejo. El reverso de esta actividad incesante es que llevando al límite lo banal, que es lo vano e insustancial, uno en ocasiones y sin querer se topa de bruces con la nada, como cuando sales a buscar setas y encuentras Rolex, y acabas planteándote si aquello es un hongo más o viene siendo lo que se llama una singularidad. Es decir, la duda de si la nada es el súmmum de lo inútil o un tesoro

Sigue en ÇHØPSUËY FANZINË ØN THË RØCKS

Deja un comentario

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.