LO SABÉIS TU CULO Y TÚ

Etéreo se mueve tu culete por la habitación, al contraluz de las últimas rayolas de ese astro de geriátrico que es el sol de septiembre. Es un sol que luce pero no quema, no calienta. Es un sol amaestrado, un sol cagueta, marica de patio de colegio. Este sol lo soporto perfectamente, porque acaricia mi polla sin morderla. Es un sol desdentado y un poco baboso que resbala sobre las cosas sin tropezar con ellas. A la vista de este sol miope, avejentado, de este sol tristón que se levanta tarde y acuesta temprano, meneas el culo, morena. Y veo que todo brilla. Me lo pones a contraluz, a la rica sombra China, à là crazy horse. Sobrevuelas superbuena por el cuarto, así como quien no quiere la cosa. Despreocupada, indolente, pero solo aparentemente. Me la pone dura esta exhibición, este baile que no es baile, esta pasarela que no es pasarela. Esta mezcla suave y lenta de una cosa y otra, espectáculo apropiado a la fecha y la luz. Te siento stripper fuera de horario, golfa en prácticas, calientapollas en excedencia. Lo negarás si te digo que estas buscando provocar. Me llamarás creído. Salido. Pervertido. Cierto todo. Y sonriendo sigo viendo tu culo pasearse envuelto para regalo en una braga negra y transparente. Tan fina que apenas te lo pinta de gris. Medito que la ropa que no tapa desnuda más. Que la ropa que desnuda es un adorno o una flecha que apunta o una llamada de atención. Ahora mismo, por ejemplo, tu llamas la atención y mi flecha te apunta. Tu llevas, niña, un cartel en el culo luminoso. En ese culo que me hace sombras con la luz esforzada que atraviesa la cortina perezosa. En ese culo que colocas en el lugar perfecto para hacerle una foto. Soy tan vago y tan mirón que no busco la cámara. Prefiero mirar y recordar. Apreciar. En el contraluz el culo pierde el color y se vuelve blanco y negro. El blanco y negro y el contraluz son favorecedores para los culos y esas son las cosas que sabéis tu culo y tú. Y si no las sabéis es como si las supierais. El contraluz suaviza, recorta y resalta las curvas de esa parte de tu cuerpo destinada a levantar ánimos, erigir imperios. Se hace el vacío alrededor de un culo al contraluz y me falta el aire. Se distorsiona el espacio-tiempo como en las proximidades de los astros. Solo veo curvas, siento volúmenes. Despojado de otros atributos que distraen la vista el culo al contraluz es mas culo. Mucho mas culo. Y eso tu, mi putilla becaria, lo sabes bien y por eso te dedicas a restregármelo. Por ahora por la cara, luego ya veremos. Unos instantes bastan para ponérmela como el rabo de un cazo. Llega con tu culo milagroso, una braga negra que se ve gris y ese sol triste de bajo consumo.

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